viernes, 19 de octubre de 2012

LEÓN NIKOLAIEVICH TOLSTOI

"Sólo hay una cosa que define una acción como buena o mala: si aumenta la cantidad de amor en el mundo, es buena. Si separa a las personas y crea animosidad entre ellas, es mala".

LEÓN NIKOLAIEVICH TOLSTOI (1828-1910)

Desde hace más de cien años León Tolstoi es uno de los escritores más famosos y leídos en el mundo entero. Su nombre ocupa casi siempre, uno de los primeros lugares de la lista del Index Translationum de la UNESCO. En 1910 Lenin escribió que Tolstoi "supo plantear tantos problemas importantes y elevarse a una altura artística tan intensa que sus obras ocupan uno de los primeros lugares en la literatura mundial" (2).

La gloria de Tolstoi novelista ocultó en cierta medida sus ideas pedagógicas. Pero la intervención de Tolstoi en el campo pedagógico dio lugar a múltiples controversias, que aún no se han cerrado. Algunos de sus contemporáneos, pedagogos de profesión, llegaron a poner en duda su competencia en temas educacionales y consideraron que la labor que realizaba la escuela fundada por él no era más que un mero entretenimiento para un aburrido aristócrata ruso. Sin embargo, la historia de la pedagogía contemporánea demuestra lo contrario. Así como la creación literaria de Tolstoi constituye un aporte esencial a la cultura de la humanidad, su doctrina pedagógica ha contribuido al progreso de la ciencia de la educación. Contrariamente a la opinión del mundo literario, el propio Tolstoi atribuía más valor a sus trabajos pedagógicos que a los artísticos y literarios, como él mismo lo señaló repetidas veces. Para decidir quién tiene razón en este caso, el propio autor o los intérpretes de su obra, hay que analizar el lugar que ocuparon la pedagogía y los problemas de la educación en la vida y la obra de Tolstoi así como sus innovaciones en esta esfera y las influencias que ejercieron sus opiniones en el desarrollo de la escuela y del pensamiento pedagógico.

El camino de la pedagogía

Desde su juventud, León Tolstoi se esforzó por contribuir de manera práctica a la instrucción pública. la idea que inspiró su primer libro  Las cuatro épocas del desarrollo es profundamente simbólica. En dicha obra se propuso describir el proceso de formación del carácter del hombre, desde los primeros años, cuando comienza la vida espiritual, hasta la juventud, cuando esa vida ha adquirido su forma definitiva.

Entre 1852 y 1857 publicó una serie de relatos autobiográficos -Niñez, Adolescencia, Primera juventud- en los que estudia el mundo espiritual del niño, del adolescente y del joven, sus emociones, su actividad cognoscitiva y su desarrollo moral. En todos los relatos está presente la convicción de que es necesario respetar la personalidad del niño. Este concepto será el fundamente de la labor pedagógica de Tolstoi.

Aunque el cuarto y último relato –El hombre adulto- quedó sin escribir, el tema se trata en otras obras del joven Tolstoi, por ejemplo, en el relato Los Cosacos y en La mañana del terrateniente. El personaje principal de este cuento, también en gran medida autobiográfico, abandona la universidad antes de haber concluido los estudios. Estima que su concepción del mundo ya está determinada, que ha comprendido el sentido de la vida y ha decidido la orientación de su existencia futura. Ha llegado a la conclusión de que lo más importante en la vida es hacer el bien a las personas con las que uno ha de vivir. La felicidad personal depende del bienestar de los demás, y mientras la más numerosa de las clases populares, la de los campesinos, siga vegetando en la miseria y la ignorancia, no es posible el bienestar social y, por ende, el propio: "Trabajar para esta clase popular, sencilla, sensible, liberarla de su pobreza, darle algunas satisfacciones, impartirle la educación de la que, por fortuna, yo gozo, corregir los defectos que nacen de la ignorancia y de la superstición, desarrollar su sentido moral, impulsarla a amar el bien. !Qué futuro extraordinario y venturoso!" (3).

Como el héroe de su cuento, a los 21 años Tolstoi creó una escuela en Iasnaia Poliana, su propiedad familiar, e intentó educar a los hijos de los campesinos. Esta primera experiencia fue breve ya que la enseñanza se transformó en una labor demasiado ardua para él, quizás debido a que carecía de conocimientos profesionales o a que emprendió esa tarea sin mayor convicción, en búsqueda de nuevos campos de actividad. Durante la primavera de 1851, Tolstoi se enroló en el ejército, primero en el Cáucaso, y luego participó en la defensa de Sebastopol. Poco después del fin de la guerra de Crimea (1853-1856), pidió su baja y retornó a Iasnaia Poliana donde reanudó su labor docente, pero esta vez con un gran número de niños campesinos. Es interesante notar que Tolstoi, en una carta al poeta Afanasyi Fet en la que le explica los motivos de esta actividad nueva para él, decía: 

No somos nosotros los que debemos aprender, sino que debemos enseñar a esos niños aunque sólo sea una pequeñísima parte de lo que sabemos. (4)

Sus observaciones como escritor sobre la conducta de los niños, los adolescentes y los jóvenes, y sus experiencias docentes permitieron a Tolstoi darse cuenta de que la instrucción no es una tarea simple ni fácil y que sin conocimientos profesionales es imposible practicarla con éxito. Tolstoi comenzó a leer obras especializadas en la materia, entró en contacto con profesionales de la docencia y comenzó a interesarse en la experiencia de otros países. En 1857 hizo su primer viaje a Europa y visitó Alemania, Francia y Suiza. Allí entró en contacto directo con cultura europea y estudió en la práctica las instituciones educativas de esos países. Al retornar a Rusia amplió considerablemente su actividad docente, particularmente intensa de 1859 a 1862. como escribió el propio Tolstoi, fueron "tres años de un apasionado entusiasmo por esa causa".

En esa época los temas educacionales no sólo entusiasmaban a León Tolstoi, sino a toda la sociedad culta y democrática de Rusia, donde se estaba preparando activamente la reforma escolar. La opinión pública discutía animadamente los proyectos ministeriales y desconfiaba de la política del gobierno zarista en materia de instrucción pública. Tolstoi, en particular, consideraba que los funcionarios no podrían crear un sistema que respondiese a los intereses de toda la población: "Para que la instrucción pública funcione bien es necesario encomendársela a la sociedad" (5). Hizo gestiones en ese sentido y planificó la organización de una asociación cuyo objetivo sería "educar al pueblo; publicar una revista pedagógica; fundar escuelas donde no existen y donde se sienta la necesidad de las mismas: elaborar el contenido de la educación; formar profesores; suministrar a las escuelas los medios materiales; contribuir a la administración democrática de la educación, etc." Todos sus intentos de conseguir que los poderes públicos autorizaran la creación de esa asociación fueron vanos. Pero ello no detuvo a Tolstoi:

Daré todo lo que puedo y utilizaré todas mis fuerzas para cumplir este programa... Que me lo permitan o no, y aunque me encuentre solo, crearé de todos modos una asociación secreta para la educación del pueblo. (6)

En 1859 fundó una escuela para niños campesino y en 1860 hizo un segundo viaje a Europa, visitando Alemania, Francia, Italia, Bélgica e Inglaterra. Asistió a una conferencia de Dickens sobre la educación, tuvo varias conversaciones con Proudhon, se entrevistó con Lelewel, el educador e historiador revolucionario, y discutió cuestiones fundamentales del desarrollo social con Herzen, el escritor y filósofo ruso revolucionario que había emigrado de la Rusia zarista a Inglaterra. Al examinar la experiencia de los pueblos europeos, Tolstoi buscaba la manera de resolver los problemas de la instrucción pública en Rusia. En los años setenta trabajó en la elaboración de manuales escolares. Incluso durante los más intensos periodos de creación literaria y hasta el fin de su vida, Tolstoi prosiguió su labor pedagógica. Así cristalizaron su concepto de la instrucción del pueblo y los principios básicos de su enfoque pedagógico.

El ideal de la educación humanista

A veces León Tolstoi expresaba sus opiniones de modo que podían interpretarse de diversas maneras. Sus opositores aprovecharon esto, por ejemplo cuando calificaron de paidocentrismo su concepto de la inocencia del niño, o de anarquismo la libertad que Tolstoi reconocía a los alumnos de asistir o no a las clases. Sin embargo, lo que Tolstoi quiso realmente decir aparece con toda claridad si se sitúan sus afirmaciones en el contexto general de su concepción de la educación, cuyo fundamento es que, el humanismo, la democracia y la libertad en materia de educación deben comenzar en el pueblo.

Cuando Tolstoi inició su acción pedagógica, la instrucción democrática de Rusia se apoyaba en la antigua tradición creada por Mijail Lomonosov, pero sus raíces pueden encontrarse en la cultura pedagógica mundial. Sin embargo, a mediados del siglo XIX, la mayor parte de la población del país, es decir, los campesinos, no sólo carecían de instrucción, sino que eran analfabetos. Tolstoi tenía plena conciencia de que en la sociedad había un abismo entre los logros culturales y la educación de las clases privilegiadas por una parte, y la indigencia cultural de la mayoría de la población por la otra, y de que esta grave escisión era la fuente de muchos antagonismos y desgracias sociales. Tolstoi estimaba que la educación debía ser para todos. Si la educación se impartía a todas las capas de la población, desaparecerían el despotismo y la violencia, la superstición y la injusticia. "La necesidad más esencial del pueblo ruso es la educación." Tolstoi expresó en esa frase su convicción fundamental. Se transformó en el defensor incondicional de los intereses del pueblo, fundamentalmente de los campesinos, en la esfera de la educación. Tomando como principio las necesidades del pueblo, analizó todos los otros problemas de la educación y evaluó los méritos o las insuficiencias de la enseñanza escolar, la calidad de la educación, la utilidad de los descubrimientos científicos, etc. Tolstoi estaba convencido de que la ciencia debe unir a los hombres en beneficio de su bienestar material y espiritual y de la sociedad en su conjunto.

La actividad pedagógica de Tolstoi coincidió con el desarrollo industrial de Rusia, proceso que se aceleró después de la abolición del régimen de servidumbre en 1861. A su juicio, el desarrollo capitalista subordinaba los conocimientos científicos y técnicos a sus objetivos, dejando de lado el bien común y creando nuevos antagonismos sociales. En sus artículos periodísticos, Tolstoi criticó sobre todo aquellos descubrimientos técnicos y científicos, así como sus aplicaciones prácticas, que se utilizaban sólo en beneficio de la clase dominante o de sectores limitados de la burguesía:

Ese tipo de conocimientos no sólo no responden al principal criterio de la esencia de la ciencia, que consiste en ponerse al servicio del bien del pueblo, sino que persiguen un objetivo totalmente inverso y bien determinado: mantener a la mayoría de los habitantes sometidos a la minoría, utilizando para ello cualquier tipo de sofisma, falsedad, superchería o fraude. (7)

Para remediar esta situación, exhortó a la democratización y humanización de la ciencia y la educación. Los logros científicos y técnicos constituirán un progreso verdadero sólo cuando se pongan al servicio de toda la sociedad y de todo el pueblo.

La libertad de la escuela y de la educación es una idea que ocupa un lugar importante en la concepción pedagógica de Tolstoi, para quien la libertad era el "único criterio de la educación". Se le comparó así con Jean-Jacques Rousseau y con los representantes ulteriores de los movimientos de la "educación libre" y de la "nueva educación". En efecto, Tolstoi decía, como Rousseau, que el niño es por naturaleza una criatura pura y perfecta cuyo desarrollo libre no hay que perturbar. Pero esta concepción de Tolstoi sobre la libertad de la educación tenía muy poco que ver con la doctrina de Rousseau y menos aún con la pedagogía paidocentrista que erigía como un absoluto la idea de libertad y la llevaba al absurdo. (Los partidarios más celosos de esta teoría en Rusia deseaban, por ejemplo, que el niño gozara de un grado tal de libertad, que pudiera incluso elegir a sus padres.)

Según la doctrina de Tolstoi, el desarrollo de los niños es un proceso de desarrollo espontáneo de sus cualidades, y la influencia del maestro debe ser mínima. El maestro deberá limitarse a actuar como guía, pues no tiene el derecho de influir "coercitivamente" en la formación de las opiniones de sus alumnos. Sin embargo, en su práctica pedagógica, Tolstoi se apartó frecuentemente de la teoría. como ejemplo, basta referirse a los recuerdos de uno de sus hijos. Ilia Lvovich Tolstoi escribió:

Crecimos rodeados por una sólida muralla de mujeres inglesas, nurses y preceptores; en tales condiciones para nuestros padres era fácil observar cada uno de nuestros pasos y dirigir nuestra vida a su modo, sobre todo porque ambos tenían ideas idénticas acerca de nuestra educación. (8)

Hay muchas contradicciones semejantes en las teorías pedagógicas de Tolstoi así como en todas sus obras de ficción, pero ello no menoscaba de ningún modo su valor ideológico humanitario. "Las contradicciones en las teorías de Tolstoi - escribió Lenin en 1910- no son sólo contradicciones inherentes a su pensamiento personal, sino que constituyen un reflejo de una serie de condiciones, influencias sociales y tradiciones históricas extremadamente complejas y contradictorias que determinaron la psicología de las distintas clases y de los diferentes estratos de la sociedad rusa." (9)

Para Tolstoi, la libertad en la educación es un principio gnoseológico y moral que se realiza en la práctica de la enseñanza; es la antítesis de la pedagogía autoritaria, pues exige una relación humana con el alumno, un respeto de su dignidad personal La libertad en la educación es un principio que emana de las leyes internas de la actividad cognoscitiva. El proceso cognoscitivo tiene que ser libre. De no ser así, la actividad, la iniciativa personal, la coherencia, la sistematización y todas las otras reglas de la pedagogía clásica tradicional serán inútiles y perderán su sentido y su razón de ser. La enseñanza será tanto más eficaz cuanto más se fundamente en esa ley. El conocimiento que se ha asimilado no podrá simplemente transmitirse, y de ningún modo ser impuesto al alumno contra su voluntad. El alumno debe hacer su propio esfuerzo y realizar una actividad cognoscitiva independiente. Y podrá hacerlo mejor cuando no se sienta obligado a hacerlo por el maestro, es decir cuando se guíe por su propia voluntad.

Otro aspecto importante del principio de la libertad en la educación es el social. Tolstoi opuso una educación popular que emanara de la sociedad misma a la burocracia y las complejidades de la administración. Sus esfuerzos reflejan una tendencia que se acentuó cada vez más en la Rusia del siglo XIX, una de cuyas formas características era precisamente la idea que tenía Tolstoi de la libertad en la educación. En nombre de esta libertad, Tolstoi reclamaba el derecho de conceder al pueblo la libertad de crear escuelas para sus hijos, de conformidad con la voluntad de los padres y de la sociedad, es decir, escuelas cuyas actividades estuvieran determinadas por el propio pueblo. Pero mientras los poderes siguieran fijando el contenido y los métodos de la enseñanza, ésta no podría contribuir al desarrollo de una cultura auténtica en el pueblo. Esta idea de Tolstoi coincidía enteramente con las exigencias formuladas poco después por otro importante pedagogo ruso, contemporáneo de Tolstoi, Konstantin D, Ushinski, quien escribió: "El que conoce bien la historia de Rusia no vacilará un solo instante en dejar la educación en manos del pueblo." (10)

Tolstoi, al defender y desarrollar los ideales de la educación humanista abogó también por la necesidad de dar una base científica a la actividad educativa. Cada ciencia tiene objetos y métodos de investigación que le son propios. El objeto de la educación es el niño y la infinita variedad de las manifestaciones de la individualidad. A diferencia de la psicología y de la paidología, ciencia que surgió ulteriormente, en la concepción de Tolstoi el estudio del niño es inseparable de las tareas prácticas de la educación. esa es la característica principal de su enfoque metodológico. Los métodos para estudiar a los niños que él propuso y aplicó también se diferencian mucho de los de la psicología.

A mediados del siglo XIX los psicólogos comenzaron a utilizar cada vez más la experimentación en sus investigaciones. Su método consistía en aislar una función psíquica para obtener resultados objetivos. Tolstoi no negaba que era importante para el profesor conocer las particularidades psíquicas del niño, y realizó él mismo experimentos para comparar la eficacia de los diferentes métodos de enseñanza de la lectura y la escritura. Sin embargo, en su actividad práctica, el profesor no trata con una función aislada sino con una personalidad en formación: el alumno. Es necesario que el maestro y el educador tengan una visión holística de él.

Por esta razón el principal método para Tolstoi era el análisis multifacético, que abarca los aspectos sociológicos y psicológicos, y que conduce a la conclusión lógica y a una visión general - no menos valiosa para el pedagogo- que se manifiesta en forma de imagen. Esta es una de las particularidades notables del estudio de Tolstoi del niño como sujeto de la educación. Cuando se leen las obras pedagógicas de Tolstoi se siente casi físicamente la presencia del niño vivo, no como una fotografía estática, sino en la manifestación y el desarrollo de sus características individuales, en el proceso de formación de su personalidad y en los estados mentales que varían en función de las muchas y variadas influencias que se ejercen sobre él.

La labor pedagógica de Tolstoi mostró que los niños piensan más en términos de imágenes, colores y sonidos, y que en las primeras etapas del aprendizaje el pensamiento en imágenes predomina en su actividad cognoscitiva sobre el pensamiento lógico. Para un niño, en la primera fase de su educación, la imagen utilizada por el profesor conlleva un volumen de información mucho mayor que un razonamiento lógico. El pensamiento en imágenes persiste en la etapa siguiente de la educación e incluso en las investigaciones, ya que, a diferencia del pensamiento lógico, revela no una o varias partes del fenómeno, sino su totalidad.

Al abordar el problema del objeto y de los métodos de la pedagogía, Tolstoi presentó su propia concepción de muchas nociones generales (la alfabetización, la educación, la instrucción cívica, etc.) que constituyen al aparato conceptual de esa esfera relativamente independiente del conocimiento científico que es la ciencia de la educación. Según Tolstoi, la alfabetización consistía en saber leer y escribir, y la educación en el conocimiento del mundo circundante, incluyendo las relaciones sociales y los vínculos entre los hechos:

La alfabetización es el arte de formar palabras a partir de signos conocidos y de pronunciarlas y a partir de esos mismo signos, de componer palabras y representarlas. ¿Qué tienen en común la alfabetización y la educación? La alfabetización es un arte (Fertigkeit) mientras que la educación es el conocimiento de los hechos y de sus relaciones. (11)

De ello se deduce que la alfabetización sólo tendrá valor si se la utiliza como medio para lograr la educación.

Este ideal humanista y los principios de universalidad, democratización y libertad de enseñanza no eran para León Tolstoi simples declaraciones o nociones abstractas: propuso métodos para resolver ciertos problemas pedagógicos y ejerció una actividad práctica como maestro, organizador de escuelas, redactor de una revista pedagógica y autor de manuales para escuelas del pueblo.

Iasnaia Poliana: la escuela y la revista

Además de las escuelas que dependían del Ministerio de Educación Pública, había en Rusia otras escuelas que debían su existencia a la iniciativa pública privada. Entre ellas, la más conocida fue la de Iasnaia Poliana, fundada por Tolstoi en su propiedad familiar, cerca de Tula. Al principio, la intención de Tolstoi de organizar en su dominio una escuela gratuita fue acogida por los campesinos con desconfianza y recelo. El primer día tan sólo veintidós jóvenes atravesaron tímidamente el umbral de la escuela de Iasnaia Poliana. Pero transcurridas cinco o seis semanas, el número de alumnos aumentó a más del triple. La organización de la enseñanza en esa escuela se diferenciaba notablemente de la de las escuelas corrientes, sin embargo, el número de alumnos - niños y niñas de 7 a 13 años- siguió aumentando constantemente.

La enseñanza comenzaba entre las 8 y las 9 de la mañana. Al mediodía se interrumpían las clases para comer y descansar. Luego, la enseñanza se prolongaba durante tres o cuatro horas más. Cada maestro dictaba diariamente cinco o seis horas de clase. Según la edad, el grado de preparación y los progresos de los alumnos, se crearon tres grupos de niños: el inferior, el medio y el superior. No había lugares fijos para los alumnos; cada uno se sentaba donde más le agradaba. No se daban deberes para la casa. La forma predominante del trabajo escolar no eran los ejercicios en el sentido corriente, sino una conversación libre con los alumnos en el curso de la cual los niños aprendían la lectura, escritura, aritmética, religión y asimilaban las reglas gramaticales y las nociones de historia, geografía y ciencias naturales accesibles para su edad. También aprendían a dibujar y a cantar.

La estructura y el contenido de la educación no eran constantes, variaban de acuerdo con el desarrollo de los niños, con las posibilidades de la escuela y de los maestros y con la voluntad de los padres. El propio Tolstoi enseñaba al grupo superior matemáticas, física, historia y algunas otras materias. Muy a menudo, Tolstoi enseñaba los rudimentos de las ciencias en forma de cuento. Los niños no eran castigados ni por su conducta ni por resultados poco satisfactorios en sus estudios. La exigencia de que se tratase con respeto la personalidad de los alumnos presuponía que éstos, sin castigo ni coacción por parte de los adultos, debían convencerse paulatinamente de la necesidad de someterse al orden del que dependía el éxito de su aprendizaje.

Los alumnos, decía Tolstoi, son personas a pesar de que son pequeños. Son personas que tienen las mismas necesidades que nosotros y que piensan como nosotros; a todos ellos les gusta aprender; por eso van a la escuela y por eso llegarán muy fácilmente a la conclusión de que deben someterse a ciertas condiciones para aprender. (12)

León Tolstoi y los maestros de su escuela estimularon la independencia de los alumnos, desarrollaron su capacidad creativa y lograron que los niños asimilaran consciente y activamente los conocimientos. Esto solía ponerse en práctica en composiciones, a veces de tema libre, que los niños redactaban con agrado. La escuela de Tolstoi consideró que este recurso era una de las maneras de desarrollar la personalidad creativa, la capacidad de crear en el futuro nuevas formas de relaciones sociales dignas de una persona civilizada. Pero lo que distinguía particularmente a la escuela de Iasnaia Poliana fue era la actitud con respecto a los conocimientos, las habilidades y las aptitudes que los niños adquirían fuera de la escuela. A diferencia de lo que se hacía en las otras escuelas, no se negaba el valor instructivo que tenían para los alumnos esas experiencias, al contrario, se consideraba que ello era la condición necesaria del éxito de la actividad escolar. En el mundo circundante hay una cantidad inagotable de fuentes de información, pero los niños no siempre saben interpretarlas. Por consiguiente, la tarea de la escuela consiste en elevar las informaciones que recogen los alumnos en el mundo circundante a la esfera consciente. (Ulteriormente, también se aplicó un principio semejante en el sistema del pedagogo norteamericano John Dewey).

Las tareas de los profesores en Iasnaia Poliana eran mucho más complejas que las de las escuelas con horarios fijos, clases, disciplina severa, que utilizan los métodos del estímulo y el castigo y que imparten un volumen de conocimientos rigurosamente establecidos y organizados previamente. En Iasnaia Poliana se exigía del maestro un constante esfuerzo moral e intelectual, así como la aptitud para captar en cualquier momento la situación y las posibilidades de cada uno de los alumnos. Se exigía del maestro lo que hoy se denomina la creatividad pedagógica. Pero también los resultados de estas actividades eran diferentes de los que se lograban en las demás escuelas. Evgueni Markov, uno de los maestros de Iasnaia
Poliana, escribió: 

Observábamos los éxitos notables de los alumnos de Tolstoi, entre los cuales había pequeños que venían del campo o de cuidar rebaños de ovejas y que en pocos meses de estudio ya podían escribir composiciones sin muchos errores de ortografía. (13)

La actividad y la influencia pedagógica de Tolstoi no se limitaron al ámbito de la escuela de Iasnaia Poliana. Gracias a su iniciativa y colaboración espontánea, en el distrito de Krapivna, provincia de Tula, funcionaron simultáneamente no menos de veinte escuelas populares. Sus experimentos eran para esa época tan insólitos que atrajeron la atención de la opinión pública rusa y extranjera, y favorecieron el desarrollo de la educación primaria. A Iasnaia Poliana llegaban maestros de muchas ciudades de Rusia y de varios países del mundo, interesados por la aplicación de las ideas humanistas en la práctica escolar. Las frecuentes visitas a las clases terminaron por perturbar el curso normal del proceso pedagógico, pero Tolstoi, que comprendía la situación, no rechazó a los visitantes, pues conversando con ellos pudo verificar sus teorías y compararlas con otros métodos conocidos de educación.

Con esa idea, Tolstoi comenzó a publicar una revista pedagógica especializada, Iasnaia Poliana, cuya finalidad era describir los nuevos métodos de enseñanza y principios de administración de la instrucción pública, presentar nuevas formas de organización del proceso educativo y experiencias de educación extraescolar y de distribución de libros a la población, así como monografías sobre las escuelas que surgían en forma independiente con objeto de analizar sus cualidades y defectos. Según Tolstoi, una de las tareas más importantes de la revista era la investigación de la experiencia de la actividad educacional libre y la identificación de los elementos esenciales del proceso de enseñanza, conocimientos que representan un valor permanente tanto para la pedagogía como ciencia, como para la enseñanza como práctica. Por eso solicitó muchas colaboraciones para la revista, pero estipuló que los colaboradores debían ser 

únicamente docentes que consideraran su ocupación no sólo como un medio de vida o como una obligación, sino también como un experimento en beneficio de la ciencia de la educación. (14)

El propio Tolstoi publicó artículos fundamentales tales como "Acerca de la instrucción pública", "Acerca de los métodos de enseñanza de las primeras letras", "Proyecto de plan general de organización de las escuelas públicas", "¿Quién enseña a escribir a quién?", "Progreso y definición de la educación", en los cuales criticó los vicios de la vieja escuela, difundió las ideas de la nueva escuela popular y examinó las formas creativas de los niños y muchas otras cuestiones.

La actividad pedagógica de Tolstoi continuó con éxito y le produjo satisfacciones, pero despertó las sospechas del poder zarista. Tolstoi fue sometido a juicio, y las ideas de la revista fueron calificadas de "peligrosas para los principios básicos de la religión y la moral". El número 12, que apareció en diciembre de 1862, fue el último.

A partir de entonces, Tolstoi comenzó a trabajar en su novela Guerra y paz, pero no dejó de reflexionar sobre sus experiencias pedagógicas. Llegó a la conclusión de que ellas aportaban algo nuevo a la pedagogía de su época.

Pienso mucho y constantemente en la educación, me preparo a escribir todo lo que sé sobre la educación y lo que nadie sabe o aquello con lo que nadie está de acuerdo. (15)

Tolstoi reabrió la escuela de Iasnaia Poliana a principios de la década de 1870, y nuevamente ayudó a organizar escuelas en todo su distrito y se esforzó "por rescatar de las aguas a los pequeños Pushkin, Ostrogradski, Filareto y Lomonosov que abundan en cada escuela". (16) 

Precisamente para ellos, los "pequeños mujiks", pues así llamaba a los hijos de los campesinos, Tolstoi crea su Abecedario, en el que trabaja con entusiasmo en 1871 y 1872, y el Nuevo Abecedario, a causa del cual interrumpe, en 1875, la redacción de Ana Karenina.

El "Abecedario" y el "Nuevo Abecedario"

Durante mucho tiempo Tolstoi reflexionó sobre un proyecto de manual de lectura para los niños más pequeños, el Abecedario, que no debía parecerse a los demás manuales. Su plan general , su contenido así como su estructura lógica fueron elaborados a lo largo de mucho tiempo. Solía hablar de su trabajo con entusiasmo: "no sé cuál será el resultado, pero me he dedicado a su redacción con toda mi alma" (17). Tolstoi cifraba grandes esperanzas en el Abecedario, pues pensaba que varias generaciones de niños rusos, desde los hijos de los mujiks hasta los de los zares, aprenderían en ese libro y encontrarían en él sus primeras emociones poéticas. Incluso llegó a decir: "Después de escribir este manual, podré morir tranquilo." (18)

El Abecedario del Conde Tolstoi, que se publicó a fines de 1872, fue en efecto un hito para las escuelas y la pedagogía. Justificó en gran medida las esperanzas de su autor, puesto que encarnaba sus principios pedagógicos humanistas. No obstante, muchos consideraron que el estudio de los problemas de la primera educación de los niños era un trabajo indigno del talento de ese gran escritor ruso que comenzaba a ser famoso en todo el mundo. El carácter innovador de la nueva obra pedagógica no fue comprendido ni valorado inmediatamente por los contemporáneos. Tolstoi no halló la comprensión y la simpatía, ni siquiera de su familia, incluyendo su esposa. Estaba convencido sin embargo de que la educación primaria determina en gran medida todo el desarrollo intelectual y moral del niño y, tal vez, incluso la felicidad o la desdicha de toda la vida del individuo.

Si los niños sienten o no placer en el aprendizaje, si nace o no en ellos una curiosidad desinteresada por la actividad cognoscitiva, si han de dar más importancia a los valores espirituales que a los materiales, todo ello dependen de la manera en que el niño ha dado sus primeros pasos en el mundo del saber. 

Cuando entro en la escuela, decía Tolstoi, y veo esa multitud de niños flacos, sucios, harapientos, con sus ojos claros, y a veces con una expresión angélica, me siento alarmado, espantado, siento la sensación que se experimenta cuando vemos a alguien que se ahoga... Y lo que se está ahogando allí es lo más valioso, precisamente esa conciencia espiritual que se percibe nítidamente en los ojos de los niños. (19)

Sin la escuela, no es posible desarrollar los elementos espirituales de los cuales la joven generación debe ser depositaria. Tal es la tarea prioritaria de la escuela, más importante que transmitir a los alumnos un conjunto determinado de conocimientos. Esa es la tarea que Tolstoi decidió emprender a partir de la redacción de su  Abecedario, es decir, desde el momento en que el niño ingresa en la escuela.

El Abecedario del Conde Tolstoi provocó acalorados debates entre los especialistas en metodología. En la enseñanza de las primeras letras predominaba en aquel tiempo el método fonético: se presentaba a los estudiantes un sonido con la correspondiente letra que era su símbolo; luego se hacía la fusión fonema-letra en sílabas y palabras. El método fonético defería del método ortográfico tradicional que hacía hincapié en la presentación de la letra como símbolo del sonido y en la combinación de letras que representaban sonidos. Tolstoi puso en tela de juicio la oposición de esos dos métodos por excluirse mutuamente y demostró que el método fonético contiene elementos del ortográfico, y que negarlo equivalía a ignorar una experiencia pedagógica secular. Se procedió a un control experimental del método propuesto por Tolstoi quien, por otra parte, presentó una serie de teorías originales sobre la organización de los experimentos pedagógicos. Algunos años después, diversos pedagogos de Rusia y del extranjero (Sikorski, A. Lay, E. Meumann) utilizaron ampliamente la experimentación para evaluar diversas formas y métodos de la educación.

El Nuevo Abecedario que se publicó en 1875 fue concebido como una nueva serie de materiales didácticos. Era más universal que el primero y había sido perfeccionado tras la polémica con los adversarios de Tolstoi. Recibió una acogida positiva en la prensa general y pedagógica, y el Ministerio de Educación permitió incluso su utilización en las escuelas públicas. En visa de Tolstoi, hubo más de treinta ediciones con tiradas muy grandes para la época. "Modelo de simplicidad ideal y verdad práctica", "la máxima perfección en su enfoque psicológico y artístico" -tal era la opinión de los pedagogos autorizados. Uno de ellos, el profesor universitario S.A. Ratchinski, se entusiasmó por la idea de servir a la instrucción pública y abandonó su cátedra universitaria para enseñar a los hijos de los campesinos en las escuelas rurales. Su opinión fue categórica: "Es necesario que todos los rusos cultos conozcan los libros para niños del Conde L. N. Tolstoi." (20)

Con los cuentos que escribió especialmente para el  Abecedario, Tolstoi creó una verdadera literatura para niños. Incluso hoy, nuestro conocimiento del creador de Guerra y Paz, Resurrección y Ana Karenina comienza en nuestra infancia con algunos de sus cuentos, por ejemplo El Tiburón, Filipok, El león y el perrito, El salto, Los tres osos, El prisionero del Cáucaso, etc. Además, los principios de escritura elaborados para los cuentos del Abecedario -todo debía ser "bello, breve, simple y, sobre todo, claro"- fueron una característica esencial del estilo de Tolstoi en los años ulteriores.

Las investigaciones pedagógicas ulteriores de Tolstoi se relacionan en mayor medida con su doctrina ético-moral, que expuso en artículos, cartas, charlas y notas, por ejemplo: "Ideas sobre la educación", "Acerca del trabajo físico", "Charlas con los niños sobre problemas morales", "La principal tarea del maestro", etc. Tras romper con la religión del Estado (Tolstoi fue excomulgado por el Sínodo), difundió las ideas de lo que él llamaba "cristianismo auténtico" y del rechazo de la violencia, y destacó la función excepcional de la educación en el mejoramiento de las relaciones humanas y en el logro del bienestar social.

Durante los últimos años de la vida de Tolstoi, sus ideas sobre la educación fueron adoptadas no sólo en Rusia sino también en otros países, donde sus ideas también suscitaron reacciones diversas. Algunos consideraban que su enfoque de la enseñanza y la educación no era práctico, y que tenía poco que ver con las necesidades de la escuela; otros consideraron que tenía aspectos positivos. Por ejemplo, el educador japonés Sekiji Nishyama consideró "el sutil acercamiento al niño como una nueva etapa de la pedagogía" y estimó que los métodos de Tolstoi para desarrollar las capacidades creativas del niño constituían "un gran descubrimiento pedagógico" (21). El gran escritor japonés Nakasato Kaizan, que fundó la llamada "literatura para el pueblo", incluso transformó su propiedad en una "Iasnaia Poliana" en miniatura, fundó una escuela dominical e impartió enseñanza a los hijos de los campesinos a quienes leía cuentos rusos adaptados por él mismo. El pedagogo español Angel Bueno, el escritor francés Fernan Aubier, la mestra inglesa Fanny Franks y la educadora argentina Clotilde González escribieron a Tolstoi para pedirle consejos. El sociólogo norteamericano Ernest Crosby escribió un libro, León Tolstoi maestro, sobre la actividad docente en la escuela de Iasnaia Poliana. Al retornar de Rusia a los Estados Unidos, Crosby habló a menudo a sus colegas norteamericanos de la escuela de Tolstoi y de un episodio característico del que fue testigo cuando se hallaba en Iasnaia Poliana.

Mientras jugaba con Sacha, la pequeña hija de Tolstoi, un niño campesino la golpeó con un palo en la mano izquierda. Con lágrimas en los ojos, la niña corrió hacia su padre pidiendo protección y exigiendo que el culpable fuera castigado. Tolstoi sentó a la niña en sus rodillas, la consoló, le habló y le propuso que se dirigiera al niño y le obsequiara dulce de frambuesas (no era habitual que los niños de la aldea comiesen mermelada). Preparado para todo, menos para esta circunstancia inesperada, el niño quedó sumido en el asombro. Crosby concluyó que el niño no volvería a repetir su mala acción.

Sin embargo, uno de los maestros norteamericanos replicó: "Yo creo que al día siguiente ese niño golpeó a Sacha en la otra mano"" Esta vez fue Crosby el que se asombró. Al reflexionar sobre la inesperada hipótesis de su colega, llegó a la conclusión de que había dos maneras de reaccionar -una rusa y una norteamericana- frente a la manifestación de la violencia o de la buena voluntad. Crosby reconocía que en el enfoque ruso había una verdad profunda y por eso dijo: 

Si hay una verdad en este enfoque ruso de las cosas, ¿por qué no aplicar más a menudo esa verdad en nuestra vida?... Todos los maestros deberían reflexionar sobre eso. (22)

Poco después de la muerte de Tolstoi, Lenin, al referirse a su contribución al desarrollo de la
cultura mundial, señaló que la herencia de Tolstoi encierra "lo que, sin apartarse del pasado,
pertenece al futuro". (23)

Por eso, después de la victoria de la revolución socialista, la herencia pedagógica y literaria de Tolstoi convirtió en patrimonio nacional. Sus obras se han publicado frecuentemente, y en enormes tiradas, en todos los idiomas de los pueblos que constituyan la ex- Unión Soviética. Su obra literaria se incluye en los programas de las escuelas de enseñanza general, y el estudio de su obra pedagógica figura en los programas de los centros de formación de educadores de niños de edad preescolar, maestros, profesores de enseñanza media y superior. Es muy significativo el hecho de que, en el ano jubilar de 1987, la Asociación de Autores de Obras Literarias y Artísticas para Niños y Jóvenes, perteneciente al Consejo de Sociedades Soviéticas de Relaciones Amistosas y Culturales con los Países Extranjeros, haya creado la Medalla de Oro Internacional León Tolstoi que se otorgará a los eminentes humanistas y que se han consagrado a los niños. Entre los primeros galardonados figuran Albert Sabin (miembro de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos), Astrid Lindgren (escritora sueca) y Antonia Khlebushkina (directora del Hogar para Niños No. 1 de Tashkent, URSS).

Por Semion Filippovich Egorov (1)
Publicado originalmente en Perspectivas: revista trimestral de educación comparada (París. UNESCO: Oficina Internacional de Educación),  vol. XVIII, n° 3, 1988, págs. 663-675


Notas

1. Semion Filippovich Egorov (Federación de Rusia). Doctor en ciencias de la educación. Investigador en el Instituto de Educación Teórica y de Investigación Internacional sobre la Educación en la Academia Rusa de Educación. Especialista en historia de la educación. Autor de numerosas publicaciones, entre las que cabe destacar: Teoría de la educación en el sistema educativo ruso a principios del siglo XX (1987, en ruso)11
2. V.I. Lenin, “León Tolstoi”, Obras completas, vol. 20, p. 19; véase también “León Tolstoi, espejo de la
revolución rusa”, vol. 17, p. 206-213.
3. L. N. Tolstoi, “La mañana del terrateniente”, Obras completas, vol. 4, p. 165.
4. L. N. Tolstoi, Obras completas, vol. 60, p. 325 (en ruso).
5. L. N. Tolstoi, Obras pedagógicas, p. 55, Moscú, 1951 (en ruso).
6. Ibid., p. 56-57.
7. L. N. Tolstoi, Obras completas, op. cit., vol. 38, p. 141-142.
8. L. N. Tolstoi, Mis recuerdos, p. 178-181, Moscú, 1914 (en ruso).
9. L. N. Tolstoi, Obras completas, vol. 20, p. 22.
10. K. D. Ushinski, Obras completas, vol. 3, p. 622 Moscú/Leningrado, 1948 (en ruso).
11. L. N. Tolstoi, Obras pedagógicas, p. 88 (en ruso).
12. Ibid., p. 157-158.
13. Vestnik Evropy (El boletín europeo), vol. II, 1900, p. 582 (en ruso).
14. L. N. Tolstoi, Obras pedagógicas, op. cit., p. 61.
15. N. N. Gusiev, Vida de León Tolstoi, vol. 2, p. 129 (en ruso).
16. Ibid., p. 131.
17. L. N. Tolstoi, Obras completas, op. cit., vol. 62, p. 130.
18. Ibid., vol. 61, p. 269.
19. N. A. Konstantinov y otros, Historia de la pedagogía, p. 237, Moscú, 1982 (en ruso).
20. Alfabeto y Nuevo Alfabeto, p. 191, Moscú, 1978 (en ruso).
21. Véase A. I. Shifman, León Tolstoi y Oriente, p. 286, Moscú, 1971 (en ruso).
22. E. Crosby, Tolstoi maestro, p. 60 y ss., Moscú, 1906, (en ruso, traducido del inglés).
23. V. I. Lenin, Obras completas, vol. 20, p. 23.

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