sábado, 10 de marzo de 2012

DOSTOIEWSKI

Stefan Zweig
Reseña Literaria: "DOSTOIEVSKI", de Stefan Zweig.

Stefan Zweig nació en Viena en 1881 y murió en Brasil en 1942; fue uno de los grandes escritores universales. Se suicidó en Petrópolis a causa de una depresión, en compañía de su segunda esposa.

Más que la literatura, le interesaron la vida y el mundo. Hombre de letras ajeno a la polémica política, Zweig contempló en sus obras el panorama espiritual de aquel tiempo, estudió a los escritores jóvenes, examinó el arte moderno e hizo una síntesis de la vida intelectual que le rodeaba.

La obra suya que más me ha gustado fue La curación por el espíritu, aunque también disfruté mucho con Momentos estelares de la humanidad. En el ámbito de sus biografías, me parecen imprescindibles María Estuardo, Fouché y Montaigne.

En 1920 y en el período más fecundo y brillante de su actividad literaria, escribe la biografía de Dostoiewski, que forma parte de una serie de ensayos, con una crítica psicológica en los que se aprecia la clara influencia de las doctrinas de Freud.

Entre Dostoiewski y su destino se libra un combate sin tregua, una especie de amorosa hostilidad. Todos los conflictos agonizan dolorosamente, todos los contrastes aumentan su dolorosa tensión hasta el desgarramiento. La vida le hace sufrir porque le ama, y él la ama porque le aprieta hasta ahogarle, pues este hombre, en quien reside la mayor de las sabidurías, sabe que en el dolor se guardan las más grandes posibilidades del sentimiento.

Lo que parece castigo y prueba es, para este sabio, fuerza y ayuda, y lo que rinde a otros hombres, hace erguirse al poeta. Sus energías se aceran con los golpes que a un débil aniquilarían.

Dostoiewski es el hombre nuevo que está por encima de todas las clases: su alma, encendida y sedienta de su destino, anhela el contacto y unión que el otro aborrece, conoce al hombre más profundamente que nadie antes que él.

El mundo de este novelista es, acaso, la más perfecta alucinación del mundo real, una típica y profética pesadilla del alma, un sueño que sobrepasa a la realidad; pero siempre un mundo realista, que a fuerza de realismo se rebasa a sí mismo hasta rayar en lo fantástico. Dostoiewski, superrealista, infractor de todas las fronteras, no se limita a pintar la realidad: la exalta sobre sus propios goznes.

Por Martín Hernández-Palacios