sábado, 8 de octubre de 2011

HACIA EL HUMANISMO

La problemática de este artículo es presentar el contraste que existe entre la Post modernidad, modernidad y para estar a tono con José Marina (2000), con la ultra modernidad. En esta última se trata de globalizar los valores; es un estilo de pensamiento, una idea inteligente que alumbra un mundo estético, científico y ético.

Es triste ver como hoy por hoy la conciencia social se viene deteriorando, cada individuo busca su satisfacción personal. Ya no pensamos en el “otro”. Lo único que prevalece es mi “yo”. Por este motivo en nuestro país existe tanta miseria, pobreza hundiéndonos cada vez más en una total depresión de conciencia.

La propuesta es hacia un humanismo, realzar al hombre en cuanto a sus valores, capacidad de criticar y plantear nuevas propuestas.

El mundo moderno era inteligencia, razón, máquina, industrialismo, ciencia y técnica. No topaban para nada el aspecto moral. La época Post moderna fincaba su esfuerzo en la creación estética. Fruto de ello: el expresionismo en la pintura y escritura. En Educación: La creatividad. En lo ideológico: la tolerancia. En lo religioso: ateísmo práctico, el esoterismo. Nada de sentimientos, nada de bien y de mal, nada de valores: vale lo que me agrada.

José Antonio Marina (2000) indica que la época actual es aquella de la ultra modernidad, en la que “cada uno de nosotros estamos en la capacidad de dar nuestra propia opinión”. De allí la importancia a la educación y la autoformación. Valor de la lectura. Formación humanista de la persona. La ultra modernidad nos ayuda ver apocalípticamente la realidad.

El conocimiento es importante, pero los sentimientos son más. (Felicidad o desgracia).

Libertad no es libertinaje, hacer lo que a mí me plazca. Libertad no es otra cosa que ceñirse y dejarse guiar por los valores pensados, no los pseudos valores que nos somatizan y no nos dejan trascender.

El refrán reza: “quien con lobo se junta a aullar aprende”. Yo digo que una persona es más inteligente en la medida que se une con otros inteligentes. Esto es entrar en el mundo de la ultramodernidad. Esto nos ha de servir para ser felices.

Por el afán de atesorar lujos y honores, muchos, viven en un infierno continuo. No obstante, a pesar de los avatares de la vida hemos de aprender a ser humildes y constantes en la búsqueda de criterios sólidos. El éxito no viene repentinamente. A menos que juguemos con dados trucados (Italo Gastaldi 1994).

Por Gustavo A. Montesinos Saá, Catedrático de Antropología de la PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL ECUADOR
Publicado el 22 de octubre de 2009 en EL HERALDO (Ambato - Ecuador)