sábado, 26 de enero de 2013

EL "MATRIMONIO HOMOSEXUAL" (2/5): LA VALORACIÓN DE LA HOMOSEXUALIDAD, ¿LIBRE ELECCIÓN O ENFERMEDAD?

Para no perder el hilo de este discurso, quisiera comenzar recordando que estamos tratando sobre cinco cuestiones de fondo que condicionan la postura de cada uno de nosotros sobre el “matrimonio homosexual” y que, por suerte o por desgracia (más bien por desgracia que por suerte), no siempre se manifiestan de forma consciente ni se ponen encima de la mesa.

Decíamos ayer que la visión que tengamos de la sexualidad -de su naturaleza y función- tiene una gran trascendencia a la hora de tomar postura ante el “matrimonio homosexual” y, añado hoy, también a la hora de valorar la propia homosexualidad.

Vaya por delante -para que no haya dudas ni malos entendidos- que vamos a valorar la homosexualidad, no a los homosexuales. La persona es mucho más que su condición sexual, por lo que no se la puede definir ni valorar solamente en función de ésta… Entre los homosexuales (como entre los heterosexuales) hay fantásticas personas, y otras a las que es mejor mantener a una distancia de seguridad si no queremos resultar dañados. Pero, repito, no vamos a valorar a la persona, sino a la homosexualidad en sí misma.

De hecho, ayer ya realicé una primera aproximación a esta cuestión al afirmar que la sexualidad propia de la homosexualidad adolece principalmente de dos carencias que, en mi opinión, resultan de especial relevancia:

1. La falta de capacidad reproductiva: la homosexualidad no puede convertirse en norma universal porque supondría el fin de la especie por falta de fecundidad. Y, si no puede convertirse en norma universal es porque no está inscrita en nuestra naturaleza de seres humanos, común a todos nosotros.

2. La ruptura del profundo simbolismo de complementariedad de los opuestos propio de la sexualidad… Simbolismo que dota a ésta de una especial trascendencia cognoscitiva, experiencial, vital y espiritual.

Pero hoy vamos a afrontar otro aspecto valorativo que no atiende a la sexualidad homosexual sino a la naturaleza misma de la homosexualidad.  Porque la segunda cuestión de fondo, la que hoy nos ocupa es: ¿es la homosexualidad una libre elección, o nos encontramos ante un vicio o una enfermedad?

Para ver cuál es el estado de la cuestión, la opinión imperante en este momento, propongo que nos dirijamos a Wikipedia… Perfecto reflejo, no del ser de las cosas, sino de la opinión de la mayoría sobre las mismas:

La homosexualidad (del griego ὁμο, homo «igual», y del latín sexus «sexo») es una orientación sexual que se define como la interacción o atracción sexual, afectiva, emocional y sentimental hacia individuos del mismo sexo.1 Etimológicamente, la palabra homosexual es un híbrido del griego homós (que en realidad significa «igual» y no, como podría creerse, derivado del sustantivo latino homo, «hombre») y del adjetivo latino sexualis, lo que sugiere una relación sentimental y sexual entre personas del mismo sexo, incluido el lesbianismo.2

A pesar de que el término gay (que en inglés anticuado significa «alegre») suele emplearse para referirse a los hombres homosexuales y el término lesbiana para referirse a las mujeres homosexuales, gay es un adjetivo o sustantivo que identifica a las personas homosexuales sin importar su género. Desde 1973, la comunidad científica internacional considera que la homosexualidad no es una enfermedad. Sin embargo, la situación legal y social de la gente que se autodenomina homosexual varía mucho de un país a otro y frecuentemente es objeto de polémicas.

El término homosexual fue empleado por primera vez en 1869 por Karl-Maria Kertbeny,3 4 pero fue el libro Psychopathia Sexualis de Richard Freiherr von Krafft-Ebing el que popularizó el concepto en 1886.4 Desde entonces, la homosexualidad se ha convertido en objeto de intenso debate y estudio: inicialmente se catalogó como una enfermedad, patología o trastorno que había que curar, pero actualmente se entiende como parte integral necesaria para comprender la biología, genética, historia, política, psicología y variaciones culturales de las identidades y prácticas sexuales de los seres humanos.

Esta claro que Wikipedia valora positivamente la homosexualidad, la considera una orientación sexual (cuando no una libre elección), niega que se trate de una enfermedad y apoya la teoría del género, que afirma que la mayoría de las diferencias entre hombre y mujer, sus roles y funciones, no responden a la naturaleza sexuada y a la originalidad de lo masculino y lo femenino, sino a diferencias de género que no tienen fundamentos naturales irrevocables, sino que han sido construidas culturalmente de forma artificial a través de la historia, creando una discriminación de carácter sistémico en contra de la mujer.

Mis opiniones no coinciden plenamente con las contenidas en Wikipedia, con las expuestas en el párrafo anterior. Y voy a tratar de explicar brevemente por qué desde los postulados del humanismo trascendental que habitualmente me caracteriza.

1. SEXO BIOLÓGICO, IDENTIDAD SEXUAL, ORIENTACIÓN SEXUAL Y ELECCIÓN SEXUAL

La definición que ofrece Wikipedia, sitúa la homosexualidad en el ámbito de la orientación sexual. Para comprender adecuadamente este concepto, resulta necesario ponerlo en relación con el de sexo biológico, el de identidad sexual y el de elección sexual.

a. El sexo biológico, genético o genital-gonadal es el que viene dado a nivel cromosómico y se determina en la fecundación: se es XX o se es XY, dejando al margen alteraciones como el síndrome de Klinefelter (XXY) o Turner (XO). El sexo biológico se manifiesta –salvo patologías- en una clara diferenciación corporal entre hombre y mujer.  En opinión de ciertos neurocientíficos, también se encuentran pequeñas pero significativas diferencias anatómicas entre el cerebro masculino y femenino, variaciones que podrían representar la base física de las diferencias y peculiaridades propias de cada sexo. Para simplificar, el sexo biológico es el que se resume en una conocida frase infantil que conocemos casi todos los que tenemos hijos: “los niños tienen pene…  Las niñas, vagina (o vulva)”.

b. La identidad sexual hace referencia a cómo se siente la persona respecto a su sexualidad, a la convicción interna que tiene de ser un hombre o una mujer.

c. La orientación sexual, por su parte, hace referencia a la atracción erótica que siente un individuo como excitación espontánea: puede producirse ante personas del mismo sexo (homosexual), del otro sexo (heterosexual) o de ambos sexos (bisexual).

d. Por último, la elección sexual implica a la inteligencia y a la voluntad ya que se refiere al estímulo-objeto sexual que el individuo elige para la realización de su actividad sexual.

Las combinaciones entre estas cuatro variables son múltiples. En un extremo “almodovariano” encontraríamos a la persona que tiene cuerpo de varón, se siente mujer (transexualismo), es atraído por las mujeres (homosexualidad) pero decide hacerse violencia y mantener su actividad sexual sólo con hombres.

En el otro extremo, el individuo con cuerpo de mujer, que se siente mujer, que se siente atraída por los hombres y que decide mantener relaciones sexuales con éstos.

Tal vez se deba a mi tendencia a un cierto naturalismo, pero me parece más simple, armónica y natural esta última opción.  Me cuesta creer que la naturaleza se dedique a jugar al escondite con nuestra sexualidad salvo en casos excepcionales. Soy de la opinión de que –al menos idealmente- existe una íntima relación entre naturaleza y forma, entre nuestro cuerpo y nuestra alma…  El sentido común me dice que ésa es la norma, y que lo demás es excepción.

¿ES LA HOMOSEXUALIDAD UNA “DETERMINACIÓN” O UNA LIBRE ELECCIÓN?

Esta cuestión resulta para mí de capital importancia porque hace referencia a la libertad de la persona: ¿escoge uno ser homosexual, o le viene impuesto por condicionantes genéticos o culturales?

Hay quienes afirman que la homosexualidad es una enfermedad que viene determinada por cuestiones genéticas… Pero no pueden demostrarlo… Lo cual es sospechoso, ya que no estamos ante una cuestión valorativa sino empírica. Además, si estuvieran en lo cierto, si los genes fueran determinantes, cuando un gemelo fuera homosexual el otro también lo sería... Y no ocurre así.

Científicamente –hasta donde yo sé- la identidad y la orientación sexual no han podido vincularse a elementos físicos, por lo que se las relaciona con condicionamientos educativos, culturales o ambientales.

Pongo especial énfasis en el término “condicionamiento”, que no determinismo.  Me cuesta creer en todo determinismo, sea éste de carácter biológico, cultural o de la voluntad…  El ser humano no deja de sorprendernos, su capacidad de autodeterminación no conoce límites.

Por tanto, sitúo la homosexualidad en el ámbito de la influencia o de la libre elección:

1. Cuando uno esta formando su identidad sexual (entiendo que uno debería descubrirla más que formarla), puede ser influido por opiniones que él considera autorizadas, por la presión social, o por la costumbre cultural… Las palabras y conductas de los padres, médicos, amigos y educadores tienen un poder casi mágico, transformador de la realidad del ser humano… Pero de este tema ya trataremos el viernes, al tratar sobre la paternidad o la adopción por parte de parejas del mismo sexo.

2. Uno puede escoger –con cierto margen de libertad- con quién quiere mantener relaciones sexuales, y hay que saber que nuestros actos afectan a nuestras emociones y a nuestras ideas. Así que, teniendo relaciones homosexuales, uno puede lograr desarrollar una orientación sexual que no predominaba en él.

En este sentido, el doctor holandés Gerard van Aardweg afirma que en muchos de nosotros conviven instintos homosexuales y heterosexuales… Y él asegura que, por ese mismo motivo, son posibles los cambios de orientación sexual, ya sean espontáneos (como los estudiados por D.J.West, M. Nichols o L.J.Hatterer) o voluntariamente buscados, como el caso de Noel B. Mosen.

Así pues, uno puede escoger ser homosexual (y su elección debe ser respetada en atención a su dignidad humana, que le confiere el derecho a autodeterminarse), pero también puede escoger dejar de serlo (y esta decisión merece exactamente el mismo respeto que la anterior, por idénticos motivos).

¿QUÉ NOS APORTA LA HOMOSEXUALIDAD?

Mi preocupación humanista me lleva a entender la vida como un proceso de perfeccionamiento de nuestra naturaleza, como el pulido de la piedra bruta que somos…  Y no logro descubrir en la homosexualidad un perfeccionamiento de mi naturaleza.

Si lo hubiera encontrado, por coherencia trataría de ser homosexual. Pero no lo intento porque no me parece un desarrollo de mi potencialidad sino un mero ejercicio de libertad de elección que, de ser llevado a la práctica por la humanidad entera, pondría fin a la misma por falta de procreación.  Así que, si no puede ser una norma universal, no quiero tomarla como norma particular pues me cuesta asumir que forma parte de la naturaleza propia del ser humano, de mi estado primordial o de perfección… Y no puedo proponerlo tampoco como modelo.

Cosa distinta es la idea de la androginia primigenia, del ser humano perfecto como andrógino, como ser en el que coexisten los elementos masculinos y femeninos en una coincidencia y superación de los opuestos…  Pero de este tema, que suele confundirse con la homosexualidad cuando no tiene nada que ver, ya hablaremos en otra ocasión. Me lo apunto para otro día.

Quiero concluir reafirmando mi profundo respeto por los homosexuales y por la libertad que les corresponde de elegir cómo vivir su sexualidad, así como reconociendo que entiendo que se haya producido una justa reacción contra las injusticias históricamente cometidas contra este colectivo… Pero ello no me lleva, ni me llevará jamás a afirmar, que la homosexualidad es acorde con la naturaleza humana, ni un condicionamiento inalterable.  Pido respeto para la libertad que tiene cada uno para ser homosexual, y para dejar de serlo.  Porque detecto la misma intolerancia en un lado de la trinchera que en el otro, la misma falta de respeto por la dignidad humana entre los homófobos que entre los homosexuales.

¿Por qué se respetará tan poco a la persona que es lo único realmente importante?