miércoles, 29 de diciembre de 2010

AÑO 2010: CRISIS ECONÓMICA Y DE VALORES

Cuando uno, por estas fechas de fin de año se pone a escribir, suele ser proclive a hacer balance de las cosas buenas y malas que nos ha deparado el año que finaliza, porque, como dice la canción de Mecano, cuando estamos a punto de decir adiós al año que se va, ponemos los momentos buenos y los malos a los dos lados de una balanza y los pesamos; para unos el curso del año estuvo mejor que para otros, pero lo mejor sería que hubiera un equilibrio y que más bien nos dejara como estábamos. Pero, si nos ponemos a echar cuentas de forma objetiva sobre lo que ha dado de sí este 2010 que cuando escribo todavía estamos soportando, pues la verdad es que ya quisiéramos que nos hubiera dejado al menos igual que cuando empezó en enero, pese a que ya entonces lo iniciábamos mal y porque al final nos ha seguido maltratando sin compasión alguna desde el principio hasta el fin, dejándonos mucho peor que estábamos entonces, con bastantes más aspectos negativos que positivos.


La prueba se tiene en la crisis económica general que padecemos que, recordando a un antiguo y tristemente célebre personaje de la vida internacional, bien podría llamarse a esta que ahora sufrimos la "madre" de todas las crisis, en lugar de todas las batallas. Ella parece ser la culpable de que los "brotes verdes" tantas veces anunciados, no acaben de germinar; los resultados, bien que se tienen a la vista: paro y más paro con crecimiento galopante que deja en tan difícil situación a miles y miles de familias que ya ni siquiera pueden percibir el desempleo; también reducción de sueldo a los funcionarios y congelación de las pensiones a los mayores, anuncios de subida de la luz, del gas, de transportes y de casi todo; angustiosa situación de familias enteras que ya hasta tienen que acudir a centros benéficos de asistencia social para poder comer algo de la caridad de la gente buena o para tener un techo donde cobijarse de noche contra las inclemencias y rigores del invierno, porque muchas de ellas se han visto obligadas a perder sus viviendas que tenían hipotecadas al no haber podido hacer frente a los pagos. Y mientras en medio mundo se pasa hambre, en el otro medio uno de los problemas que mucha gente tiene es la obesidad producida por exceso de sobrealimentación. Aunque, eso sí, luego está el consuelo que siempre vale para corregir tales desequilibrios sociales, como es la renta per cápita, de manera que: "Uno que se come dos platos, y otro que no se come ninguno, percápitamente salen a plato cada uno". 


Y el año que se va también ha destacado por haberse batido el récord en violencia de género, y también la violencia callejera que no acaba de mejorar, de tal manera que sigue la muerte de mujeres a manos de sus parejas, que tan acertados están siempre para matar al primer intento a la que en su día se unieron por amor, a la madre de sus hijos, y luego cuando ellos tratan de suicidarse casi siempre fallan; y es que hoy la vida de las personas apenas vale nada, se mata por encargo, se secuestra por la modalidad "express", siguen los robos, atracos, ajustes de cuenta entre organizaciones mafiosas que continúan tomándose la justicia por su mano, como quienes la emprenden a tiros contra otros por represalia o para saldar una simple deuda, como el reciente caso de las cuatro personas asesinadas a bocajarro en Olot; prosiguen los males endémicos del tráfico de drogas, que hasta en las élites deportivas que es donde más limpio se debería jugar parece haber logrado infiltrarse; la inmigración ilegal continúa, teniendo todavía que morir muchas personas en su empeño por poder saltar de una patera hacia otro lugar que les proporcione otro mundo y un horizonte de vida mejor, para que al final se forren las mafias desalmadas y algunos tengan tan mala suerte que hasta en días próximos a la Navidad se les hundiera una embarcación con 70 inmigrantes, con bebés, niños y mujeres a bordo, en una isla australiana paradójicamente llamada "Navidad"; sigue el terrorismo fundamentalista en el mundo, porque la perversión humana llega a veces a tal grado de maldad que todavía hay quienes prefieren morir antes que vivir, pero con tal de matar, como hace sólo unos días les sucedió a unos cuarenta fieles iraníes en un ataque suicida, etc.
 
Las fuerzas de la naturaleza han continuado causando estragos durante el año 2010, casi siempre en los países más pobres y desfavorecidos, como si la miseria tuviera también que llevar asociadas las desgracias de las catástrofes naturales, como terremotos, inundaciones, epidemias, etc; las guerras no cesan entre países pobres a los que las potencias ricas le siguen vendiendo armas para ser ellas todavía más ricas y hacer más pobres a los países que las compran, sin que importe la muerte y la destrucción de los más débiles y desdichados. ¿Y por qué tiene que haber tantas personas en el mundo que quieran hacerle tanto daño a sus semejantes?. Cervantes nos dice en El Quijote que: "No es bien que unos hombres hagan de sufrir a otros hombres", pero uno ve más la respuesta a tal interrogante en el filósofo inglés Thomas Hobbes allá por el siglo XVII, al aseverar que: "El hombre es un lobo para el hombre". En fin, todo un panorama sobrecogedor que debería conmovernos a muchas conciencias humanas para recobrar el juicio y la razón e intentar poner orden en nuestros comportamientos y actitudes perversos y egoistas, tratando cada uno de hacernos más corresponsables con los demás y de ser en esta vida un poco mejores, en lugar de andar tan desquiciados.
 
De casi todos estos males se culpa a la grave crisis económica que el mundo está sufriendo, y en parte es cierto; pero no es menos cierto que la misma antes ha estado precedida de una absoluta quiebra de los valores tradicionales, es decir, de otra muy grave crisis moral que, como la económica, cada vez va a más. Ya no existe un patrón fijo de principios éticos de medida estable y normal, sino que estamos en presencia de valores que fluctúan en un amplio mercado especulativo. Sus cotas suben y bajan según las ganancias, los pánicos y las más subjetivas apuestas. El dinero gobierna al mundo; y el nihilismo, entendido éste como la negación de todo lo que predique una finalidad objetiva superior, como el bien común o los intereses generales de la sociedad, eso apenas tiene ya valor. O sea, se impone la eliminación de todo principio ético y moral, con pérdida del raciocinio, del sentido común y de todo lo que sea lógico y razonable. Y aunque existe la percepción de que saldremos de ambas crisis, es seguro que será teniendo una nueva escala de valores, al menos diferentes a la que hemos conocido y que siempre sirvieron como elementos imprescindibles para la sociedad. Y es que ahora vivimos en unasociedad mecanizada que nos ha traído el fenómeno de masas, el consumismo anárquico y las relaciones humanas virtuales a través de contadores automáticos donde a uno le van dando los números y las claves que debe marcar, pero programados por quienes sólo ansían vender y cobrar.  

Todo eso creo que hace que se pierda en buena parte el humanismo de las personas, y que predomine el individualismo y la indiferencia. Luego, hoy el límite o la medida de las cosas es poco menos que lo que a cada uno le venga en gana o se le antoje, cada cual va a lo suyo sin importarle los demás, porque lo que verdaderamente importa es tener, poder y triunfar uno mismo, si por tal se entiende enriquecerse lo más en el menor tiempo posible, sin reparar en la procedencia lícita o ilícita del dinero, ni en si el que se lo queda tiene que pasar ante la opinión pública por desaprensivo o corrupto, hoy la vergüenza y el recato apenas si existen, como tampoco aquellos viejos valores que antes tanto dignificaban a las personas: la formalidad, el rigor, la palabra dada, la honestidad, la reputación, la buena fama, el mérito, la capacidad, etc. Ahora da todo igual. Y lo peor es que la sociedad se está habituando a tales perversiones y comienza a ver ya como algo casi normal con lo que hay que convivir. Visto en ese sentido, desde luego, el panorama que nos deja el año 2010 es lamentable, triste y desalentador.  

Ahora bien, la vida en sí misma, el hecho de vivir y la buena salud, tienen también otros aspectos muy positivos. Y todo es según como se quiera ver al mirar, o sea, la botella "medio llena" o "medio vacía". Y estos días estamos ya muy próximos a la Navidad, a las fiestas del advenimiento, del año que finaliza y del que va a comenzar. Y, si como decía Bertolt Brechs: "Las peores crisis se producen cuando lo viejo no termina de morir y lo nuevo no acaba de nacer", y ese pensamiento se toma como presagio del devenir del tiempo, pues la buena noticia, la buena nueva, puede ser que al viejo año le quedan ya pocos días para fenecer, que son los mismos que al nuevo año le faltan para nacer. Y hay que ser positivos en la medida de lo posible y hacer frente a los malos momentos con esperanza y resignación de poder siempre mejorar y venir a mejor fortuna, como tanto gustaban decir los romanos; por eso, los malos momentos hay que verlos con resignación, los buenos con gratitud y para los que están por venir cada día debemos tener una nueva ilusión esperanzada, teniendo en cuenta que, como también nos decía Benjamín Franklin: "La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte que suelen ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que suceden todos los días".  

Y en este mundo tan convulso y tan en crisis económica y moral, quienes tenemos cada día la gran suerte de despertar y saber que continuamos, que todavía podemos ver la luz del sol, contemplar el cielo, la luna, las estrellas, la tierra o el mar, poder tener lo necesario para seguir viviendo, respirar el aire puro, tener una familia a la que poder querer y recibir de ella su cariño, cruzarse por la calle con amigos y conocidos a los que poder dedicarles una sonrisa o un adiós al pasar; en fin, los que todavía tenemos todas esas cosas y muchas más, no tenemos más que motivos de suerte, alegría y gratitud para con la vida. Seamos, por ello, felices y procuremos también hacer felices a los demás que nos rodean. Que, al menos estos días tan entrañables - y si es posible siempre - desterremos de nosotros mismos el rencor, el odio, la soberbia, la arrogancia y todo lo que pueda corroer nuestra conciencia por dentro, y sustituyámoslo todo por buenas obras, fraternidad, amor y cordialidad. Si me lo permiten, a todos les deseo felices Fiestas, que el nuevo año 2011 sea mejor que el que va a finalizar, y que también a todos les llegue muy próspero y venturoso, colmado de lo mejor, de paz y felicidad. 

Por Antonio Guerra Caballero 

Publicado en EXTREMADURA AL DIA el 29/12/2010